El universo de la trufa

La trufa,
esa gran desconocida.

Lo esencial no se ve. Se descubre en su aroma, en su origen y en el cuidado que merece.

01 / Un tesoro escondido

La tierra la guarda. Su aroma la revela.

La trufa es un hongo que crece bajo tierra. Cuando madura, libera intensos aromas que alcanzan la superficie y atraen a los animales que contribuyen a su dispersión. Su perfume no es un capricho: forma parte de su naturaleza.

La trufa con su piel dura (peridio) y sus intensos aromas la diferencian de todas las demás setas. En lo que es común es su durabilidad, cuidado y conservación. La temperatura es vital para que no se acelere su pérdida natural.

Los perros solo marcas las trufas maduras, su apogeo, es por ello que desde que se sacan de la tierra empieza su declive de aromas, aunque si se mantiene la cadena de frio este declive se puede controlar a unos niveles aceptables durante dos semanas.

También el nivel de humedad es importante, la trufa suelta aromas y suelta agua, es por ello que mantenerla con papel en un frasco, con espacio; renovar el aire y el papel cada día es importante porque hemos de ser conscientes que la trufa también “respira” oxigeno.

El olfato nos muestra el camino
Más allá de la apariencia de la trufa

02 / Más allá de la apariencia

«La trufa se debe comprar con la nariz,
no con los ojos.»

Por muy estético que pueda parecer un circulo perfecto en el plato, la lámina circular de trufa no aporta cualidades organolépticas; una trufa amorfa (habitualmente porque ha crecido en torno a una o varias piedras) tiene las más altas cualidades gastronómicas que es lo que verdaderamente interesa.

03 / Preservar lo extraordinario

Un aroma vivo.
Un cuidado diario.

Temperatura, humedad y aire: tres aliados para acompañar su evolución natural.

El frío, su aliado

Desde que sale de la tierra, la trufa empieza a perder aromas. Mantener la cadena de frío ayuda a ralentizar ese proceso y a preservar sus cualidades durante aproximadamente dos semanas, según su estado y las condiciones de conservación.

También necesita respirar

La trufa desprende aroma y humedad. Guárdala refrigerada en un frasco con papel de cocina y espacio suficiente. Renueva el aire del recipiente cada día: la trufa también respira oxígeno.

Un pequeño gesto diario

Cambia el papel cada día para retirar la humedad que libera. Ese cuidado cotidiano, junto con una temperatura estable, marca la diferencia a la hora de llevar todo su perfume al plato.

04 / Una familia, muchos matices

No hay una sola trufa. Hay un universo de aromas.

Cada variedad tiene una personalidad propia. Algunas comparten notas familiares; otras nos sorprenden con una intensidad completamente distinta.

Trufa de verano

Tuber aestivum

Sutil y delicada

Su perfil aromático más suave la convierte en una magnífica primera aproximación para quienes aún no han descubierto la trufa negra. Una puerta de entrada a este universo gastronómico.

Trufa negra de invierno

Tuber melanosporum

Intensa y compleja

Comparte una familia de aromas con la trufa de verano, pero con una profundidad e intensidad propias. La gran referencia de la trufa negra, inseparable de nuestra tierra turolense.

Trufa bianchetto

Tuber borchii

Suave y sorprendente

De exterior claro y relativamente liso, y gleba de tonos marrones. Sus aromas, afines a los de la magnatum, son más sutiles y agradables. Una alternativa más accesible que seduce a conocedores y a quienes empiezan.

Trufa blanca

Tuber magnatum

Escasa y extraordinaria

Su excepcional intensidad aromática y su escasez la convierten en una de las trufas más preciadas. Una experiencia gastronómica singular, cuyo elevado coste limita a menudo su presencia en la mesa.

Más allá de la apariencia de la trufa

05 / Una experiencia más cercana

El privilegio de
la trufa blanca

La Tuber Magnatum merece mención aparte, pues su escasez y contundencia de aromas sublimes la convierten en un objeto muy preciado entre los gastrónomos pese a que su precio suele quintuplicar a la segunda más preciada, la Tuber Melanosporum.

Amantes de la trufa nunca han tenido una experiencia directa por su elevado coste tener 200 gramos en la nevera para dar servicio a 20 mesas pueden ser miles de euros, solo restaurantes muy reconocidos pueden asegurarse salir el 100%.

Es por ello que estamos muy ilusionados con nuestra mantequilla con trufa patentada, pues vamos a multiplicar la capacidad de tener una auténtica experiencia de Tuber Magnatum natural, dos variables importantes en la restauración como es la durabilidad (cuatro meses en cámara) como su precio (un 80% menor) hará que el mundo de los amantes de la trufa se multiplique.

La patente

Nuestra mantequilla con trufa es una patente revolucionaria en el sector

4 meses en cámara
Precio 80% menor